Eso es estar contigo....
Todo inicia con una mañana de trabajo y 390 días de amor envuelto en fantasma de dudas de miedos y otros demonios.
En este país lleno de conflictos, sales a trabajar, a ganamos algo de dinero y llega de repente el duro momento del día en que tienes una diferencia grande o pequeña con un ser querido (el tamaño no afecta) y entonces le llamas al celular. Las cosas no se arreglan, sientes que aunque la charla terminó quedaron vacíos, respiras profundo por larguisimos 25 minutos decides volver a llamarla en esta segunda llamada todo empeora hasta lo que creías ya claro... y sigues así toda una tarde, cuando te das cuenta que los pesos que ganaste en el día o en dos o mas de trabajo se van a la borda y que no reparaste nada y que los únicos que están felices son los de tu empresa de MOVIL. Yo propongo ahora que dejemos de utilizar estos medios que se lucran la debilidad de nuestros sentimientos.
Nos sentimos seguros hablando por un “celu” pero no preferirías mirarle a los ojos y decirle perdóname o decirle, no se qué pasa pero te quiero, poder tomarle la mano, abrazarle, decirle que ya no importa, que juntos llegaremos lejos... compara costos. Caminas un poco respiras algo de aire puro del que nos queda, robas una flor (no importa si es niño vale también una flor) y le dices hablamos y créeme que no tienes que decir te mando un beso o besos o MUAK, simplemente si el momento es propicio se lo das... definitivamente para los negocios los móviles y para el amor las flores, los poemas y mil cosas mas que no tienen ningún valor comercial pero tienen el más alto valor, cultural, humano y amoroso.
Pero entremos en detalle. Para que sirven los móviles sino para dejar correr esos minutos de silencio en lo que no podemos saber que decir, en los que nos tragamos el impulso de decir algo porque sencillamente no estamos allí, mirándola a los ojos para saber entre la balumba de palabras del castellano, cuál es la palabra justa, la más apropiada para que ella entienda que las cosas no están tan mal y que podemos solucionarlas. El tiempo corre, oyes su respiración por la línea, sabes perfectamente que la solución está a la vuelta de la esquina, que nada es tan terrible como para que no tenga solución. En ese preciso momento es evidente que de estar allí con ella, todo podría apartarse golpeando la discusión con un beso, estrangulando la diferencia con una caricia o ahogando en flores el malestar… todo eso es imposible, ella está irremediablemente lejos, sabes que la discusión no conduce a ningún lado, lo sabes tan claramente como sabes que si cuelgas la conclusión será que no te importa lo que está pasando ¡Santo cielo! Ella reprocha, contestamos, decimos algo más de la cuenta y la discusión se profundiza… alguno cuelga pero entiende que es una mala jugada, entiendes que, en ese momento, el fin de la charla puede ser catastrófico… al final de una o dos horas el resultado es simple, hay que organizar cuando nos veremos para hablar, definimos el lugar y la hora (generalmente a regañadientes) y entonces caemos en cuenta que eso, justo eso, es lo que debería haberse hecho desde el principio. Las empresas de móviles sonríen y siguen promocionándose como la solución para acercarnos y nosotros, inocentemente les creemos, confiamos en los comerciales mientras nos alejamos de sus brazos, de sus labios, de su presencia, de ella.

Agente sensor dijo
12 días sin escribir.... no le parece un descaro?
5 Mayo 2008 | 05:34 PM